Existe un escalón intermedio entre guardar el dinero en una cuenta corriente sin rendimiento y lanzarse a la inversión en bolsa que muchas personas saltan sin haberlo pisado. Es el escalón del ahorro remunerado: instrumentos conservadores, seguros y relativamente líquidos que hacen que el dinero genere algo mientras no está invertido en activos de mayor riesgo.
Este escalón no es para hacerse rico. Es para no perder dinero en términos reales mientras el ahorro se acumula, mientras el fondo de emergencia está completo y en espera, mientras se decide el siguiente paso de la estrategia de inversión.
El coste de tener el dinero parado
Como se vio en el episodio anterior, la inflación erosiona el valor real del dinero que no genera rendimiento. Una cuenta corriente que no paga ningún interés tiene un rendimiento real negativo en cualquier entorno con inflación positiva.
El coste no es solo abstracto. En números concretos: 20.000 euros en una cuenta sin rendimiento durante tres años con una inflación media del 3% representan una pérdida de poder adquisitivo de aproximadamente 1.800 euros. El saldo nominal es el mismo, pero lo que se puede comprar con él es significativamente menos.
Para el dinero destinado a inversión a largo plazo, la solución son los fondos y activos de inversión que se verán en los siguientes bloques. Pero para el fondo de emergencia, para el ahorro a corto y medio plazo, para el dinero que se necesitará en uno o dos años, la renta variable no es adecuada porque su volatilidad puede hacer que el dinero valga menos precisamente cuando se necesita. Para ese dinero existe el ahorro remunerado.
Cuentas remuneradas: liquidez con rendimiento
Una cuenta remunerada es una cuenta bancaria que paga intereses sobre el saldo depositado, manteniendo total liquidez: el dinero puede retirarse en cualquier momento sin penalización.
En España existen cuentas remuneradas tanto en bancos tradicionales como, especialmente, en neobancos y bancos online. Los tipos de interés varían según el entorno de tipos del BCE y la política comercial de cada entidad, pero en períodos de tipos altos (como 2023-2024) algunas cuentas online ofrecieron rendimientos de entre el 2,5% y el 4% TAE sobre el saldo.
Las ventajas de las cuentas remuneradas para el ahorro conservador son claras: liquidez total, seguridad (los depósitos están cubiertos hasta 100.000 euros por el Fondo de Garantía de Depósitos), rendimiento que puede acercarse o superar la inflación en entornos de tipos altos, y simplicidad operativa.
El único inconveniente es que el rendimiento puede bajar si el BCE reduce los tipos de interés, como ocurrió a partir de finales de 2024. En ese sentido, el rendimiento de las cuentas remuneradas no está garantizado a largo plazo y responde al ciclo de tipos.
Para el fondo de emergencia y el ahorro a corto plazo (menos de un año), la cuenta remunerada es el instrumento más adecuado en la mayoría de los casos.
Depósitos a plazo: más rentabilidad, menos flexibilidad
Un depósito a plazo fijo es un acuerdo con el banco por el que se deposita una cantidad por un período determinado (tres meses, seis meses, un año, dos años) a cambio de un tipo de interés fijo garantizado durante ese período.
La ventaja sobre la cuenta remunerada es la certeza: el tipo es fijo y conocido de antemano, independientemente de lo que ocurra con los tipos del BCE durante el plazo. Si en el momento de contratar el depósito los tipos son favorables, se puede asegurar ese rendimiento durante meses.
El inconveniente es la liquidez reducida. Muchos depósitos a plazo no permiten cancelación anticipada sin penalización, o directamente no la permiten. El dinero depositado queda inmovilizado durante el plazo acordado, lo que significa que no debe usarse para el fondo de emergencia (que necesita liquidez total) sino para el ahorro con un destino temporal conocido.
El depósito a plazo es apropiado cuando se tiene una cantidad que no se va a necesitar durante un período definido y se quiere asegurar un rendimiento garantizado sin asumir riesgo de mercado. Por ejemplo, el dinero para la entrada de una vivienda que se planea comprar en dieciocho meses.
Letras del Tesoro: la alternativa estatal
Las Letras del Tesoro son valores de deuda pública a corto plazo emitidos por el Estado español (plazos de 3, 6, 9 y 12 meses). Son la alternativa estatal a los depósitos bancarios, con la diferencia de que el riesgo es soberano (el del Estado español) en lugar del riesgo bancario cubierto por el FGD.
En términos prácticos, las Letras del Tesoro se adquieren en subastas periódicas a través del Banco de España (directamente o a través del sistema de la Sede Electrónica del Tesoro) o a través de brokers y bancos. El rendimiento se establece en la subasta y queda fijo hasta el vencimiento.
La principal ventaja fiscal de las Letras es que los rendimientos están exentos de retención en origen a diferencia de los depósitos bancarios (aunque tributan igualmente en la declaración del IRPF). Esto significa que durante el plazo se recibe el rendimiento íntegro sin retención, lo que puede ser una ventaja de liquidez para quienes tienen que hacer declaración anual.
Las Letras son adecuadas para cantidades que superan el mínimo operativo del Tesoro (1.000 euros) y para plazos cortos bien definidos.
Cómo estructurar el ahorro a corto plazo
La estructura óptima del ahorro conservador depende de la situación y los objetivos, pero existe una lógica general aplicable a la mayoría de las situaciones.
El fondo de emergencia (tres a seis meses de gastos) debe estar en una cuenta de ahorro remunerada con liquidez total. No en un depósito a plazo, no en letras: necesita estar disponible en 24-48 horas sin penalización.
El ahorro con destino definido a corto plazo (uno a tres años) puede estructurarse entre depósitos a plazo y letras del tesoro según los tipos disponibles y los plazos del proyecto. Se puede hacer una “escalera” de vencimientos: varios depósitos o letras con vencimientos escalonados para no tener todo el dinero inmovilizado al mismo tiempo.
El ahorro a largo plazo (más de tres o cuatro años) sin necesidad de liquidez en ese plazo ya no pertenece a este escalón. Para esos horizontes temporales, los instrumentos de inversión en renta variable —que se verán en los siguientes bloques— ofrecen históricamente rendimientos muy superiores al coste de su volatilidad a corto plazo.
La llave para estructurar bien el ahorro es tener claridad sobre cuándo se va a necesitar cada cantidad. Ese horizonte temporal determina qué instrumento es adecuado: a mayor plazo y mayor certeza de no necesitar el dinero antes, más rentabilidad puede buscarse.